Puente de Piedra de Zaragoza
Icono de la Ciudad

El Puente de Piedra

Siete arcos de historia sobre el río Ebro

Historia del Puente de Piedra

El Puente de Piedra de Zaragoza, también conocido como Puente de los Leones por las cuatro esculturas de leones que flanquean sus entradas, es mucho más que una infraestructura: es el testigo silencioso de veinte siglos de historia de la ciudad. Sus siete arcos de piedra cruzan el río Ebro conectando el casco histórico con el barrio del Arrabal, ofreciendo una de las estampas más icónicas de Zaragoza.

El origen de este puente se remonta a la época romana. La Caesaraugusta romana necesitaba un paso estable sobre el Ebro para controlar las rutas comerciales entre Tarraco (Tarragona) y Asturica Augusta (Astorga). Aunque el puente romano original desapareció hace siglos, su ubicación estratégica se mantuvo constante: el punto más angosto y estable del Ebro a su paso por la ciudad.

El puente actual data del siglo XV, construido sobre los restos de anteriores estructuras medievales que las crecidas del Ebro habían destruido. La obra fue dirigida por el maestro cantero Gil de Menagial y se completó en 1440. A lo largo de los siglos, el puente ha sufrido múltiples reformas para reparar los daños causados por las riadas, especialmente las históricas crecidas de 1775, 1871 y 1961.

Durante siglos fue el único puente de Zaragoza, y hasta bien entrado el siglo XX, el paso obligado para todo el tráfico que cruzaba el Ebro en la ciudad. En 1991, tras la construcción de nuevos puentes, fue peatonalizado y restaurado, convirtiéndose en uno de los paseos más queridos por zaragozanos y visitantes.

Arquitectura y elementos destacados

El puente mide 225 metros de longitud y está construido íntegramente en sillares de piedra arenisca. Sus siete arcos, de medio punto y ligeramente apuntados, descansan sobre gruesos pilares con tajamares diseñados para romper la fuerza del agua en las crecidas. Los leones de piedra que lo custodian, obra del escultor Francisco Ponzán, fueron añadidos en 1991 como réplicas de los originales del siglo XIX.

Información práctica

Ubicación: Conecta la Plaza del Pilar con la Plaza de San Gregorio (Arrabal)

Cómo llegar: En tranvía (parada Plaza del Pilar), en bus (líneas 21, 22, 34, 35, 36, 39, 40, 41, 42, Ci1, Ci2) o cómodamente andando desde cualquier punto del centro.

Acceso: Peatonal, gratuito y accesible 24 horas al día.

Datos curiosos: El puente tiene 225 metros de largo y 9 metros de ancho. Sus arcos alcanzan los 18 metros de luz en el arco central.

El Puente de Piedra en la cultura popular

El Puente de Piedra ha inspirado a poetas, pintores y músicos a lo largo de la historia. Es protagonista de numerosas leyendas zaragozanas, como la del "Tío Jorge", un héroe popular que según la tradición defendió el puente durante los Sitios de Zaragoza. También aparece en obras literarias de autores como Benito Pérez Galdós y en las fotografías más icónicas de la ciudad.

Las Fiestas del Pilar transforman el puente cada octubre: se ilumina con colores especiales, se convierte en mirador de fuegos artificiales y es punto de paso de la Ofrenda de Flores. En verano, el "Puente de Piedra Music" acoge conciertos al atardecer con el Ebro como telón de fondo.

El paseo del Ebro

El Puente de Piedra es el corazón del paseo fluvial del Ebro, un recorrido de más de 3 kilómetros por ambas orillas del río que conecta los principales parques y espacios de ocio de la ciudad. Desde el puente puedes caminar hacia el Parque Grande o hacia el Parque del Agua, o simplemente sentarte en una de las terrazas del paseo a disfrutar de las vistas. No te pierdas la Calle Alfonso I, que desde el puente te lleva en línea recta hasta la Plaza del Pilar.


Preguntas frecuentes

El Puente de Piedra tiene siete arcos de piedra. Originalmente tenía nueve, pero las crecidas del Ebro a lo largo de los siglos obligaron a reformas que redujeron su número.

El puente actual data del siglo XV, aunque ha sufrido numerosas reformas. El primer puente documentado en este emplazamiento se remonta al siglo I d.C., en la época romana.

No, el Puente de Piedra es exclusivamente peatonal desde su restauración. Es uno de los paseos más bonitos de Zaragoza, especialmente al atardecer.

Hay dos estatuas de bronce que representan a los santos patronos de Zaragoza: San Valero y San Vicente Mártir, además de una placa en honor a Santiago Ramón y Cajal.

El atardecer es el momento más mágico, cuando el sol se pone detrás de la Basílica del Pilar y se refleja en el Ebro. También es espectacular de noche con la iluminación.


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