Senderismo, escalada y naturaleza virgen a menos de 2 horas de Zaragoza
Los Mallos de Riglos son una de las formaciones geológicas más impresionantes de Aragón y un destino de visita obligada si te gusta la naturaleza. Se trata de enormes paredes de conglomerado rojizo que se elevan hasta 300 metros sobre el valle del río Gállego, creando un paisaje tan espectacular que ha sido declarado Monumento Natural. Están en la provincia de Huesca, a menos de dos horas en coche desde Zaragoza, lo que los convierte en una excursión perfecta para hacer en un día.
Los Mallos de Riglos se formaron hace aproximadamente 35 millones de años, durante la orogenia alpina. Grandes bloques de conglomerado (una roca formada por cantos rodados cementados) quedaron levantados y expuestos a la erosión. El viento, el agua y el hielo fueron esculpiendo estas moles durante millones de años hasta darles su forma actual, con paredes prácticamente verticales que parecen dedos gigantes apuntando al cielo.
Cada mallo tiene su propio nombre y personalidad. El más conocido es el Mallo del Puro, con su característica forma cilíndrica que domina el paisaje. Le siguen el Mallo de la Fita, el Mallo de Pisón, el Mallo del Castillejo y el Mallo de la Cuca. La mejor vista del conjunto se obtiene desde el mirador de San Felices, a las afueras del pueblo de Riglos.
Los Mallos de Riglos son uno de los destinos de escalada más importantes de España y un referente en Europa. Sus paredes verticales de conglomerado ofrecen cientos de vías de todos los niveles, desde las clásicas fáciles hasta las modernas de dificultad extrema. La roca de conglomerado, aunque exigente con los dedos, ofrece una adherencia excepcional y unos largos de escalada inolvidables.
La vía más famosa y concurrida es la Vía Viseras (IV+), en la cara sur del Mallo del Puro. Es una escalada clásica que sube por una sucesión de techos y diedros hasta la cima, con unas vistas del valle del Gállego que quitan el hipo. Otras clásicas son la Vía Tubos en el Mallo de la Fita y la Vía de la Cuca en el mallo homónimo.
No hace falta ser escalador para disfrutar de los Mallos de Riglos. Hay varias rutas de senderismo que recorren la base de los mallos y ofrecen perspectivas cambiantes de estas enormes paredes. La ruta circular de los Mallos (6 km, 2 horas, desnivel mínimo) bordea todo el conjunto y pasa por los miradores principales. Es una ruta fácil, apta para toda la familia.
Otra opción es subir al Mirador de San Felices, que es accesible en coche y ofrece la panorámica más famosa de Riglos. Desde allí se ve el pueblo, el río Gállego y todo el anfiteatro de mallos. Al atardecer, la luz tiñe las paredes de tonos rojizos y anaranjados: un espectáculo que no te puedes perder.
Dirección: Riglos, provincia de Huesca (a 120 km de Zaragoza)
Cómo llegar: Desde Zaragoza por A-23 hasta Huesca, luego A-132 dirección Pamplona hasta Riglos. 1 h 40 min.
Acceso: Libre y gratuito. Los miradores son accesibles en coche.
Época recomendada: Primavera (abril-junio) y otoño (septiembre-noviembre).
Servicios en Riglos: Bares, restaurantes, alojamiento rural, camping, tienda de escalada.
La comarca de la Hoya de Huesca ofrece muchos atractivos además de los Mallos. El Monasterio de San Juan de la Peña, a 50 kilómetros de Riglos, es uno de los monasterios más antiguos de España y una joya del arte románico. El Castillo de Loarre, a 35 km, es uno de los castillos románicos mejor conservados de Europa.
El pueblo de Riglos en sí mismo merece una visita. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y su iglesia románica del siglo XII crean una atmósfera medieval encantadora. El bar del pueblo es punto de encuentro de escaladores de todo el mundo, y su terraza con vistas a los mallos es el lugar perfecto para una cerveza después de la ruta.
Si te gusta la naturaleza y la aventura, también te encantarán nuestras guías del Parque Natural del Moncayo y de las Minas de Sal de Remolinos, dos escapadas perfectas para completar tu viaje a Zaragoza.
La mejor opción es alojarte en Zaragoza capital y hacer una excursión de día. Desde nuestros apartamentos en el corazón del casco histórico llegarás a Riglos en menos de dos horas.
Están en la localidad de Riglos, provincia de Huesca, a unos 120 km de Zaragoza (1 hora y 40 minutos). Se llega por la A-23 hasta Huesca y luego la A-132 dirección Pamplona.
Sí, hay rutas de senderismo que rodean los mallos y miradores accesibles en coche. Para subir a las cumbres se necesita equipo de escalada y experiencia. La ruta circular de la base es apta para toda la familia.
Primavera y otoño son las mejores estaciones, con clima templado y colores espectaculares. En verano el sol golpea fuerte sobre las paredes y en invierno las horas de luz se reducen.
El Mallo del Puro es el más alto con 275 m de desnivel desde la base, seguido del Mallo de la Fita (265 m) y el Mallo de Pisón (250 m). La base está a unos 550 m sobre el nivel del mar.
Sí, Riglos tiene varios bares y restaurantes con cocina tradicional. También hay alojamientos rurales y un camping. La ciudad más cercana con todos los servicios es Huesca, a 45 km.